lunes, 22 de febrero de 2016

Lecciones de un ciego.


He venido presentando mis reglas sobre crecimiento personal en diversos artículos.  Escribí sobre  “aprender” (en que invertir cuando tienes 20), “la voluntad” (un artículo altamente motivante) y el “dar”, este último,  ha dado la vuelta el mundo con el artículo  “Lecciones de un bombero en el incendio de casa Keila”. 

Hoy les traigo tal vez uno de los elementos más importante del crecimiento personal.  Y tiene que ver con el “agradecimiento”.

Hace solo un instante me inspiró “verle a una persona cruzar la calle” para escribir este artículo.   Se dirán, que tiene de inspirador verle alguien caminar.   Les contaré:

Por esas cosas raras de la vida, no me encontraba apurado, había tenido un día agotador y me iba manejando lentamente (increíble pero hasta los semáforos me daban verde).    Marchaba sobre la calle Tomás R. Pereira y el semáforo me daba verde.  Pasé la calle Carlos Antonio López cuando veo a un joven con un “bastón blanco” aproximándose a la esquina.   Miré el retrovisor para ver como cruzaba la calle, pero no pude porque me obstaculizaba un auto que iba detrás de mí.

Imagine entonces como haría para cruzar la calle…pero era más bien una reflexión espontanea.  Agudice mis pensamientos y me pregunte entonces ¿habrá visto alguna vez un día nublado como hoy del que tanto nos quejamos?.   Al instante me dije a mi mismo ¿cuántas veces he agradecido por mis ojos?.   Muy pocas tal vez.

Ese instante, el hecho me hizo notar que la radio de mi auto estaba encendida… y que tal vez haya pasado mi música favorita pero no lo he notado.  Me recordó a las clases que daba como voluntario en una “escuela para niños con dificultades auditivas”.  Rememoraba que cada palabra que alcanzaban escuchar con sus audífonos a pesar de la crudeza de las álgebras y aritméticas, eran unas tibias canciones.  Si, el 2x3+2… era una música para ellos.  Incluso algunos no alcanzaban escuchar, pero imaginaban cuando movía los labios.    Tal vez, algunos solo logren escuchar a su corazón y de igual manera son  agradecidos.    ¿Cuánto más agradecido debo estar yo?  me pregunté.

Y es que hasta en la propia biblia (1 Tesalonicenses 5:18) nos dice: “Den gracias a Dios por todo (…)”…
Solo nos queda agradecer…gracias por leer mi artículo.

Virgilio Noel Benitez Britez

CEO Ecoplan

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