viernes, 12 de febrero de 2016

El regalo de amor que nunca falla

La temática de este blog radica en opiniones, reflexiones y análisis sobre economía, finanzas personales y crecimiento personal.

Tenía ganas de comentar mi experiencia.  Una experiencia que podría ser enriquecedor para otras personas, aunque hablar sobre “un regalo de amor que nunca falla” no se sitúa en ninguna de las temáticas. 
Reflexioné….y encontré demasiadas respuestas para compartir mi experiencias desde la arista de crecimiento personal.  El amor, es algo que va en las entrañas del ser humano, desde su nacimiento hasta su muerte.  Uno ama desde el mismo momento mismo  en que abraza a su madre.  


Entendí a lo largo del tiempo que el 14 de febrero no se trata de dar simplemente obsequios, se trata de darle el obsequio justo, aquella  que permiten a la “mujer que amas” que sus miradas queden fijas por unos segundos, capaz de hacerle suspirar…

Parece algo hasta lógico si les digo que debemos fijarnos en regalos que verdaderamente agraden a las mujeres, pero a mí me tomó años entender.  En vano fueron libros, serenatas y  flores.   Mi egoísmo con el tiempo se fue aplacando y buscando regalos que verdaderamente agraden a la mujer que amo.
Entre regalos y regalos,  un día entré en la zapatería “Parana.py”.  La vendedora amablemente me mostró los zapatos, aquellas que acaban de salir para la temporada.  La verdad que mucho yo no entendía.  Solo le dije si me podía recomendar un par de zapatos, y que si no era del agrado de mi novia, me lo podían cambiar nuevamente. 

Fui por primera vez con zapatos de regalos.  La relación en ese momento era difícil “o el escenario no era el más adecuado diría ahora como economista”.   Vaya sorpresa cuando entregué el regalo.   Empezaba encontrar sonrisas en labios donde antes no había.  Aún recuerdo su mirada (sus ojos me recordaban a los míos cuando por primera vez recibí mi pelota de número 5).  


Se lo puso rápidamente, caminó frente al espejo como si se tratase de una modelo en plena pasarela de Francia.  Se notaba entusiasta, alegre.  Giraba de repente y me miraba.  Yo solo atinaba a sonreír mientras reflexionaba.  Concluí después de tanto pensar, que verdaderamente no sé que tienen los zapatos que tanto gustan a las mujeres, desde esa vez, simplemente voy a “Parana.py” y le regalo un par de zapatos.  Lejos quedaron aquellos días donde pensaba horas y horas en el regalo que debía dar.

Lucas Mateo
Directivo Ecoplan

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